En EL LECTOR DE ALMANAQUES recorro el calendario abordando desde una perspectiva literaria hechos históricos y artísticos. Las efemérides aparecen sin una periodicidad establecida. Se trata de una obra en gestación. Una vez se haya completado el calendario no descarto su publicación en otro formato. Si estás interesado en lo que lees HAZME LLEGAR TU OPINIÓN. Si lo deseas puedes registrarte como usario.

9 de Diciembre

Muerte de Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz.

En Castilla los Santos asisten a la muerte y los cielos se abren como un útero de trashumantes ángeles y huesos. Infantes, arcedianos, caballeros, hijos del trigo y de la parca nieve, biznietos de la espada y del sillar, acudid al entierro del conde vuestro hermano, traed la claridad en la mirada y la camisa negra de granito cruzada por la sangre de Santiago. Acudid al aprisco de la santa tristeza y adorad bajo un velo de tinieblas la transparente imprimación del aire, la borrasca gloriosa de los justos. Reunidos los muertos y los vivos en este grave cónclave del arte, decidme la verdad: ¿es la única luz la que portáis en los cirios fríos y morados? ¿Sólo hay una pared enjalbegada detrás de la carne y la pintura?

Las arpas de Castilla me responden.

31 de Agosto

Muerte de François-André Philidor.

Por los espejos velados del Café de la Régence pasa la sombra decapitada de María Antonieta. La luz de los candelabros reverbera en las manchas de azogue, alumbra los relieves dorados de las cornucopias, brilla en las empolvadas pelucas de los enciclopedistas. Bajo una alegoría de la diosa razón -guirnalda, escarapela, gorro frigio- los ciudadanos meditan sus jugadas y cantan la Marsellesa. Alma del ajedrez: los peones del Tercer Estado levantan barricadas y arrastran las carretas chirriantes al centro del tablero donde restalla la impávida cuchilla. Y los reyes y obispos suben al cadalso por columnas abiertas y rotas diagonales en un baño implacable de sangre negra y blanca dictado por el gran maestro Robespierre.

Defensa francesa, revolución.

28 de Octubre

Se estrena la Sexta Sinfonía, “Patética”, de Tchaikovsky".

La música es un río de agua helada que recorre comarcas de silencio, paisajes de cristal, cuentos de hadas. Sobre la blanca superficie de su cauce los violines se deslizan como cisnes salvajes y la aurora pulsa el arpa de la escarcha, juego irisado de luces boreales para el cielo trágico de Rusia, constelado de cúpulas de oro. Pero hay otros sonidos más amargos que fluyen en el lecho turbulento igual que un banco de anguilas espectrales por el fango podrido de la taiga. Una lámina de hielo los separa, tan fina como el disco que ahora gira por una sola cara de la angustia.

Escucha aquí el CUARTO MOVIMIENTO, Adagio Lamentoso de la "Patética"

15 de Mayo

Muerte de Emily Dickinson.

Ella tenía abejas en los ojos, pisaba un silencio de palabras completas. Si decía la Flor, el Pájaro o la Nube, un encaje temblaba en las manos del cielo. Imágenes y voces en un cuenco de almendras, semillas que volaron más allá del sendero, por el cielo del bosque y la cabaña perdida en busca de la tierra y de su negro alabastro donde crece el jacinto y palpita la oruga. Cuando llama la esquila al oficio divino y las niñas son ángeles de Nueva Inglaterra hay una sombra blanca que susurra en la casa los nombres azules de todas las estrellas y criba las arenas de las playas lejanas. Un viento ajeno roza las copas de los árboles, borda un dibujo nuevo sobre el cristal del mundo. En el cuarto solitario de madera pulida nos aguardan –Ellos– los ha llamado –Ella–.

8 de Febrero

Decapitación de Maria Estuardo.

La baraja tiene cuatro palos, pero el tres es el número del Papa, hay dos damas de marfil en el tablero y sólo Dios es uno en Gran Bretaña. En la torre de Londres hay un hacha, en la torre de Londres hay un péndulo: Reina de picas, Reina de diamantes. Una virgen desnuda amansa a un unicornio sobre un tapiz azur y un cometa brilla en la noche céltica de Hastings. Redoble de tambores, alabardas. Reina de picas, Reina de diamantes. Así construimos Inglaterra. Haz la cruz de San Jorge sobre un manto de armiño con las manos mojadas en la sangre de Escocia para adorar al Dios de la bruma, para adorar al Dios de los Océanos. Por los prados verdes y los castillos de niebla baja el Támesis bañando las terrazas sagradas de Egipto y de la India. God save the Queen.

(En ma Fin gît mon Commencement. Un tigre de Bengala ruge en el cadalso del Pont d’Alma. Y en mi final, mi principio. Así construiremos Inglaterra).

Lully: Marche Pour la Ceremonie des Turcs

27 de Enero

Gustav Mahler dirige su último concierto.

Para Francisco José Villa, mahleriano

Ahora que Alma otra vez te ha mentido y una góndola navega en los adagios con el pálido ritmo de una llama oscilante voy a apagar la luz para que venga la noche. Ojalá que las sombras que te nublen los ojos los mantengan sellados más allá de la muerte y te impidan oír el silencio completo de los niños perdidos en el bosque, cuando una estrella solitaria y fría alumbra el cuchillo de los carniceros. En los timbales ya brama la Gran Berta y en los oboes silban, disonantes y agudos, los trenes pavorosos de Hamelin. Se ha cumplido el tiempo que anunciabas y removemos máscaras y escombros en los vastos océanos de tu música -marchas militares, organillos rotos, muebles jugendstil- para beber el bálsamo que alivia las heridas siniestras de esta hora. Tenaz e infatigable, siempre alzado en el podio, como un sacerdote de una religión nueva revelabas la grandeza semítica del Imperio –oro y bronce verde, Jesucristo y Moisés-. Mas no hemos renunciado al baile de disfraces y el Gran Salón de Europa -lo sabíamos, ¿verdad que lo sabíamos?- aguarda revestido de rojo y de metralla.

Ahora que Alma otra vez te ha mentido voy a abrir las ventanas para cerrar tus oídos con el ruido perpetuo.

Dietrich Fischer-Dieskau canta Die Kindertotenlieder ("Las Canciones de Los Niños Muertos", de G. Mahler)

11 de Abril

Santos Dumont acuña el término "Aeropuerto".

Consulado de nubes y de mapas –BALI, CABO VERDE, MARTINICA- las pantallas anuncian remotos paraísos y todas las ciudades levantan un dintel de cristal -HELSINKI, PRAGA, EL CAIRO-, un arco de triunfo sobre el aire. Pasan princesas orientales que podrían incendiar el universo con un séquito exótico de fieras y de flashes (flota la fresca estela de su perfume cítrico en los pasillos pulidos y encerados). Pasan terroristas vestidos de paisano y paisanos que parecen terroristas, clérigos de inciertas religiones y padres de familia en bañador: camisetas de enigmas tropicales y conciencias de mano escaneadas. Hoy van a compartir el cielo azul de los ejecutivos y la radiante torre de control, elegante y geométrica como una corbata de seda anudada al cuello del sol. Miradlos caminar -los pies apresurados- hacia las puertas del viento: cómo abandona el cuerpo la gravedad de la pisada, cómo abandona el alma la gravedad de sus asuntos. Con un globo en la mano o un paraguas abierto quizá levitarían. Una risa de hélice nerviosa se dibuja en sus pasaportes cuando ya no hay remedio y son expelidos a lo alto, igual que una bandada de aves migratorias o las moléculas de combustible después de la ignición.

Y vuelan.

28 de Febrero

Ruy López publica el "Libro del Ajedrez".

Álamos en hilera, los campos en barbecho, algún castillo moro sobre un monte pelado. Cabalgarás muchas leguas sin avistar un alma por el tablero abierto: estepa de Castilla, meseta levantada al cielo claro. A lo lejos el Cid, San Pedro de Cardeña, cetrería de alfiles y cañadas reales por donde sopla el cierzo de las torres lejanas y caen los trebejos en breve escaramuza. Jaque. Cuando el gran maestro anote la jugada secreta bajará de la sierra la guerrilla –a caballo Viriato sin estribos, el cura Merino con un trabuco quemado- para colgar al rey de algún olivo viejo y arrojar la corona a la Laguna Negra. Mate.

(En el páramo yerto del tablero la nieve ha borrado los escaques al son de vihuelas y rabeles).

Apertura española.

21 de Diciembre

Walt Disney estrena “Blancanieves”.

Para Inés María

Había veinte grados bajo cero en Teruel y una niña andaba sola por el bosque llevada en volandas por los pajarillos. ¿Por qué selva de símbolos transita, quién ha dado aviso a los carniceros? Un haz de luz traspasa la vidriera hechizada del teatro: violines melancólicos, canciones infantiles, flores en tecnicolor. El año de Blancanieves Alemania se anexionó Austria y los Sudetes. En España el invierno fue más crudo: carros de milicianos entraban en la Plaza del Torico con los pies y las manos congelados y la lucha persistió casa por casa; hacia el verano cien mil españoles se mataban en el Ebro. ¿Dónde los cuentos de hadas? Alumbrada por dos cirios mortecinos yace en su féretro la pálida princesa, bella y exangüe como Europa, eternamente velada por los ojos de los niños. Ojos inocentes que una tarde la vieron hablar con las palomas y al día siguiente miraron al espanto, ojos que anidan ya en la penumbra de los proyectores fríos. Canta, Blancanieves, canta en nuestra hora ¿qué ángel, qué príncipe o milagro habrá de redimirnos de la negra madrastra, de este sueño de sueños que soñamos?

17 de Febrero

Consagración del Templo del Cielo (Tian-Tan) en Pekín.

Acudid a Tian Tan una noche serena cuando fluye el dragón por la rueda del Cielo y se hacen visibles los confines del Cosmos.

Acudid a Tian Tan para hundir vuestros manos en las aguas azules de la gran Armonía. Porque el Cielo es redondo y la Tierra cuadrada, acoged dócilmente la Luz de los planetas.

Acudid a Tian Tan con linternas y flores, con timbales y cuerdas, con bengalas del día. Levantad una hoguera de blancura y de júbilo y aguardad las señales de las naves insomnes, las que surcan, errantes, los océanos del tiempo, los espacios gigantes y vacíos.

Acudid a Tian Tan una noche de luna, acudid a Tian Tan y bailad de alegría, subid al firmamento, los astros os aguardan y el Amor que mueve el sol y las estrellas.

8 de Febrero

“Ausgleich” de Austria-Hungría.

Silencio de nogal y muebles Biedermeier, Herr Adler vuelve tarde a casa, pasada ya la medianoche. Al recorrer en su landó la desierta Ringstraße las copas de los árboles sin hojas han proyectado en el suelo mapas de países extraños. La mujer y los niños duermen plácidamente, en el estudio encendido apenas se escucha el murmullo de su respiración, el eco de los pasos del servicio en las buhardillas. Un reloj de pared ha dado la una, Herr Adler acaricia una leontina cosida a su chaleco y con la mirada repasa las encuadernaciones doradas de la biblioteca, bajo el humo ondulado del habano parecen un friso delirante y lúbrico pintado por Gustav Klimt. Abre las ventanas, en la noche congelada reverberan disonancias de cuerda y clarinete, inquietantes músicas que inducen un estado alterado de conciencia: en la copa de brandy ha germinado un tablero de ajedrez que flota en el centro mismo de la estancia bajo los techos altos de la mansión burguesa. Herr Adler lo contempla confundido y abandona muy despacio la biblioteca invadida. Al pasar por la escalera principal todo tiene un aire de opereta, de escenario a punto de caer ¿dónde están las rosas imperiales, el águila de Habsburgo, el violín de Fritz Kreisler por los cafetines?

(En una casa de Praga Kafka escribe).

Con el alba llegan a Viena carros de heno y cántaros de leche de los Alpes, afuera acontece el mundo claro: huele a pan de tahona y a cerveza caliente. Y cae una nieve japonesa que lentamente borra los sutiles mecanismos de la hipnosis.

El mundo es nuevo.

Listo para la destrucción.

15 de Mayo

Georges Seurat expone “Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte”.

Para Francisco García Jurado.

He vuelto a pasear por Père Lachaise una tarde de otoño y de domingo. Oro y miel de noviembre, la luz de un cielo claro traspasa la caduca bóveda de los árboles. Es tiempo de racimos y de fulguraciones en esta ilustre provincia de la muerte. Frente al nicho sencillo y desgastado, con una inscripción leve como tus treinta años -Georges Seurat, artiste peintre-, yo pienso en otra tarde de mayo pintada junto al Sena que ilustra un libro amado. Y por este mosaico de cálidas teselas, de muchachas en flor, de césped y sombrillas, te rescato del sueño del liquen y del mármol y te pido que subas, redimido del tiempo, otra vez al reino de los vivos para cumplir junto a mí un debido homenaje. Igual que un haz de puntos y colores componen en el cuadro un domingo soleado, así ciertas acciones modestas como honrar a los muertos o cuidar de unas flores ennoblecen la frágil condición humana, y por eso el hombre es siempre más grande que sí mismo. Acompáñame, pues, colina arriba, pongamos nuevamente un pequeño guijarro sobre la lápida negra y gloriosa de Proust.

28 de Noviembre

Muerte de Bashō.

Embarcadero,
la luna es una flor de ciruelo
y en el aire tiembla
la rama de un cerezo.
No hay ondas en el lago,
sólo un hondo y vacío silencio
de sílabas contadas.

(Golpe de remos,
los pétalos de la barca
mojan el cielo).

Hay una rana muerta sobre los crisantemos.

19 de Diciembre

Muerte de Antonio Ordóñez.

Laurel de Apolo, olivo de Atenea: han venido los griegos a la Plaza para ver torear a Antonio Ordóñez. Quinientas niñas de púrpura y Picasso, con canastas de flores y de uvas, lo siguen por las calles. Las estatuas inclinan la cabeza y en la arena se postra una rodilla para mecer las astas de la luna. Acrópolis de Ronda la polícroma: canto y cal del icono, rosa y oro, aguafuerte de Goya en las pezuñas secas, cristalitos de Armani por la noche plateada.

Ático y puro, sin asomo de esfuerzo, el Príncipe Torero de la Palma y Sevilla cincela sobre el viento el pliegue de los mármoles. Majestad y cadencia de pie sobre las aguas: el mar azul golpea la roca donde cruje la cenefa clásica del miedo. Y el toro ya no existe, el toro es un concepto, el toro está pintado sobre un altar de Creta en un templo redondo bañado por el sol, suspendido en el aire por barrancos de olivos y sarmientos antiguos de vides extrañísimas.

Han venido los griegos a la Plaza, para ver torear a Antonio Ordóñez.

(Lo está filmando Orson, lo está escribiendo Hem).

5 de Mayo

Mandelbrot anticipa la teoría de los fractales.

Al contemplar las flores del magnolio o la púrpura zarza de la buganvilla es inútil buscar una rama perfecta, limpia de impurezas vegetales -hojas secas, zarcillos mutilados y pedúnculos, cáscaras vacías-. El conjunto, sin embargo, remite a un arquetipo: una cimbra de fucsia y una poma de nieve. Es un efecto conocido, lo incompleto se apoya en lo imperfecto como el acorde en la nota dominante y el cristal en la macla donde crece, y así la belleza se amplifica sobre una simetría superpuesta. Sucede en las cumbres de los montes y en la forma voluble de las nubes, en la fachada de algunas catedrales y en el rostro arrugado, pero hermoso, de los viejos. Se ignora si detrás de estos fenómenos radica un número áureo o una clave secreta o si, por el contrario, la difusa relación de proporciones carece por completo de normas definidas y una razón anómala o salvaje gobierna o desgobierna el mundo armónico. La cuestión es aplicable a la Poesía, conviene que los versos crezcan como ramas sin que mucho te importe la secuencia concreta del sonido o el fluir ordenado de las imágenes –los arcanos matemáticos del ritmo- si las flores que brotan están vivas y en el aire tiembla su perfume.

10 de Febrero

Muerte de Alexander Pushkin.

Mañana ha muerto Pushkin.

Hay balas que pueden provocar una guerra como la que atravesó el cuello del archiduque Francisco Fernando una mañana de junio en Sarajevo.

Bajo un sol espectral y un viento helado que sacude las ramas de los abedules el cuerpo de un hombre se desploma.

Hay balas que atraviesan la Historia ávidas de venganza y de cuya forma cambiante nos habla Borges en un poema de “El Hacedor” dedicado a J.F.K.

El eco sordo de la descarga restalla en el cielo plomizo, la pólvora y el humo se diluyen en un silencio blanco y culpable.

Hay balas que imponen la condena de cargar con todo el dolor y la culpa del mundo como la que no recibió Dostoievsky en la Plaza Semenovsk de San Petersburgo según lo cuenta Stefan Zweig en un célebre libro.

Decretad un entierro secreto y que sus versos se lean en el Palacio de Invierno, que lo aprendan los niños y las mujeres lo canten.

Y hay, en fin, balas que eternamente derraman la sangre de los poetas, balas que retumban en un barranco seco, como hicieron con Federico García Lorca a los pies de Sierra Nevada o balas amartilladas con un sello de caucho en los sótanos verdosos de la Lubianka como la que suicidó a Vladimir Mayakovsky y consignó la muerte de Ossip Mandelstam, Marina Tsvietáieva y Nikolai Gumiliov.

Una rosa de sangre está tiñendo la nieve todavía, sus pétalos de hielo no colmarán el cáliz de los déspotas.

Y por eso mañana ha muerto Pushkin.

3 de Marzo

Wang Xizhi, el Sabio de la Caligrafía, escribe el “Prefacio a los poemas del Pabellón de las Orquídeas”.

El jade para el Emperador, el mijo para el campesino. Entre el Cielo y la Tierra, el Sello Rojo. Y, para el hombre sabio, la Poesía.

Cierra los párpados, que la lluvia te limpie la mirada hasta volverla blanca: blanca como la porcelana donde el agua deslíe la orquídea negra de la tinta, blanca como la luna que se mece en las nocturnas ramas de los sauces, blanca como la nieve que borra la huella fugaz de los pájaros. Radiante claridad, papel, respira.

El campesino ara la tierra, el Emperador es el Hijo del Cielo. El Cielo es redondo y la Tierra es cuadrada. Y, para el hombre sabio, la Pintura.

Abre los ojos, toma el pincel, medita: que en tu mano resulte flexible como el tallo del bambú, ligero como el viento que agita las crines de los caballos salvajes, seguro como la piedra de palacio y dócil como el gusano de la seda.

El señor no es menos que su amo y el Emperador sirve al campesino. La Tierra para el Cielo y el Cielo para la tierra. Y, para el hombre sabio, la Caligrafía.

Escribe, sucesivo, sereno, concentrado, y que fluyan sin pausa tus dedos como un río. Imagina el baile de los peces, imagina las notas de un laúd, imagina el sueño de los lotos o el lento florecer de las arrugas. Llora lágrimas negras. Que tu mano poderosa arrastre miles de ríos y montañas a través del tiempo y de la melancolía. Escribe.

Entre el Cielo y la Tierra, la Escritura.

22 de Enero

Muerte del Canciller Ayala, autor del “Libro de la caça de las aves”.

[Y, pues que así andaban por los campos, era necesario que hubiese conocedores en tal arte, que supiesen capturar aves bravas, y las domesticasen y amansasen, y las hiciesen amigas y familiares del hombre.]

Atada con cadenas a una estaca humillante, asfixiada por el humo del caramelo -carbón de barbacoa, paprika, pulpo á feira, rosas a tres euros-, como la pantera de Rilke en el Jardín de las Plantas -sólo a veces se alza mudo el velo de sus pupilas-, el águila rezonga, inquieta y mayestática. Pasan niños con globos, saltan flashes, escenas de la vida de domingo, y la mirada altiva, puro ámbar del Báltico pulido, estremece la pax rapaz de las familias numerosas.

De tanto en tanto abre las alas y, de pronto, aparece ante nuestros ojos el mapa del Imperio Romano, el afilado pico que desgarra los galeones del ocaso a Oriente y Occidente, San Juan en Patmos, las garras que sojuzgan las dos caras de Rusia, las blindadas vanguardias del Tercer Reich.

Es Júpiter, desdeña destruirnos, prefiere picar la grava arenosa y las sobras de comida que arrojamos al suelo.

[Y que los tales maestros, para hacer esto, fuesen muy sutiles y muy conocedores de su arte, ya que es bastante sutileza y maravilla que por arte y sabiduría del hombre, un ave tome a otras a las que por su naturaleza nunca cazara, ni en la manera que se la hacen prender.]

25 de Mayo

Día de África.

Antílopes pasaron y gacelas, estampidas de búfalos y garzas sobre el cuerpo dormido de la mujer de las flores. Hay corrientes de légamo que traspasan sus ojos, los ríos desbordados de la arcilla y la lava. El paleontólogo limpia huesecillos mondados, astillas de marfil: Eva yace enterrada en la sabana, en lo oscuro retumban pisadas de elefantes, el tumulto en el agua, quijadas y cartílagos. Sobre su frente dejaron caer pétalos blancos y colgaron guirnaldas en su cuello desnudo. Aristas de ADN fructifican en las ramas floridas de la acacia, esqueletos de sol y gran volcán. Antílopes pasaron y gacelas, solsticios y equinoccios, sequías y riadas, y la Gran Madre duerme bajo el ruido del hambre, estampida de tribus, grilletes y cadenas, un relincho de cebra y saxofón de salitre a los pies de las colinas de Ngong.

África empalada por fusiles de asalto, África olorosa de caucho y de coltán, África de granadas y metralla madura para los pies descalzos de los tutsis y hutus, tu cabeza de madre, antigua y poderosa, adorna las alcobas bruñidas de tus reyes, pero también los salones del dorado cayuco, donde habitamos tus nietos trasterrados y débiles, los que arrojamos la leche al fondo de los mares y quemamos el trigo, padre del pan.

Tus buitres.

20 de Septiembre

Último paseíllo de Pepe Luis Vázquez.

Rubio cristal de Sevilla
del barrio de San Bernardo
y del libro de Gerardo
-dondiegos y gitanillas-
la rima de maravilla
y luego monte de cardos:
que una muleta tan plana
se vuelve a la noche oscura
si brilla por la mañana
plena de gracia y dulzura.

Débil del aire caricia,
hipérbaton, contradanza
de seise por la Maestranza
y de majestad patricia,
mientras trota la milicia
del toro, ser o no ser,
-¿la cogida en Santander?-
contra las flores de lis:
cartucho de Pepe Luis,
cuando el toreo era ayer.

18 de Mayo

Último paseíllo de Rafael de Paula.

Id a los arrabales blancos del sur y traedme el silencio a punta de capote. Allí crece la ortiga al filo de las tapias y el murciélago sueña de negro y azabache, suspendido del techo con garras fragilísimas en los cuartos oscuros hundidos por la cal. Cómo dice su pena al abrirse de capa, pareciera un albatros tirado en el albero que, de pronto, remontara los inmensos abismos y subiera a los tronos de los reyes errantes. Un equinoccio azul ha bajado a la plaza y los arqueros de bronce disparan bulerías para traspasar al arcángel, sus ojos milenarios están ciegos, pero llenos de luz.

Y dos alas heridas se funden en la fragua donde el toro y el tiempo estallan como olas.

29 de Agosto

Muerte de Manolete.

Cementerio de cal, Córdoba sola,
coronada por cuernos de herradura
cuando ha partido el toro la cintura
de la posguerra a punta de pistola.

El pasodoble araña en la gramola
una letra cargada de amargura,
por el aire una herida: arquitectura
de la estocada hundida hasta la bola.

Hay crespones de sangre en los altares:
elegías cantadas en falsete
que adornan la Mezquita de alamares.

Y la vida se va por el retrete
porque siempre es la tarde de Linares,
Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete.

25 de Noviembre

Independencia de Puerto Rico.

Contemplado mar amor de Puerto Rico, ¡cuántas flores me ofreces al crepúsculo y qué palabras húmedas me envías, mojadas por la lluvia de la selva, sacudidas por viejos huracanes como un cofre de perlas derramadas! Galeón del idioma a la deriva, isla verde de dólares arbóreos y sumergidas luces tropicales, ¡cuánto sol se ahoga en tus palmeras a la hora dolorida del ocaso! ¿Qué banderas salvajes te amenazan en la punta rocosa del Castillo del Morro? Los cañones de hierro están sellados por orquídeas feroces y folletos turísticos, pero he leído la historia de los héroes en el tenue encaje blanco del salitre incrustado en las garitas centenarias: volverán los dioses a caballo, con la barba florida y el arcabuz de fuego a trizar las estrellas y las barras calvinistas. Españoles de la rabia y de la idea: luminosos españoles de tres mundos.

Escucha aquí Son de Cuba a Puerto Rico

7 de Septiembre

Muerte de Antonio Mairena.

Con la boca vaciada por cucharones de azufre, con carbones de nieve en la garganta, lleva en la mano una herradura fría. Hay esquirlas de tinieblas en sus ojos, la muerte no le aguanta la mirada, un mascarón de bronce en el balcón hiende la noche rajada de las saetas. El cante es una angosta chimenea por donde suben y bajan las almas demolidas, los espectros de larga cabellera que chillan con el rostro deformado en la faz barrenada del oráculo. Puerta del purgatorio, abierta como un horno de piel y de sonido, cuando el silencio alimente tus negros caracoles habrá un agua amarilla que se quede y un calabozo abierto para el aire, pero no sabremos dónde.

Escucha a Antonio Mairena

2 de Marzo

Miles Davis graba “Kind of blue".

Una hoja de acanto, macerada en el humo del cannabis, se deslíe, azul y verde, sobre la alfombra persa que traman los gramófonos: nube tóxica, pantalla del sonido percutida por pistones de níquel. ¿A qué demonio invoca la explosiva tubería de la selva, la bocina gitana del latón quemado en la crestería fractal de Nueva York? Entre los letreros luminosos corre un río de gatos callejeros, la noche del pulmón deja escamas de óxido en las escaleras de incendio y rastros irisados de laringes metálicas por las azoteas. Hay una esfinge africana de granito negro con la boca sellada por un largo alambique que custodia la corona de los rascacielos, lentamente destila estrellas azuladas y vapores modales de tristeza.

Escucha aquí FLAMENCO SKETCHES de "Kind of Blue"

29 de Noviembre

Muerte de Giacomo Puccini.

Una magnolia nace de la escena en penumbra, un blanco resplandor que sube de la honda garganta de la melancolía. La orquesta es una bóveda irisada por donde vuelan voces como pájaros, surtidores de dulces melodías que avivan el ascenso de la flor. Recóndita magnolia, con los ojos arrasados por un llanto de ensueño hemos visto arder tus pétalos abiertos, la geometría tersa de tu esplendor. Cuando el telón guillotine tu corola dormida y en el alto paraíso tristeza y alegría concierten un aplauso de la misma sustancia, cuando la góndola mágica difunda ondas de olvido hacia el perfil diluido del teatro, tu cálida fragancia durará todavía, magnolia, lágrima cortada en el jardín de los sueños como un triunfo de la vida.

Escucha aquí a Pavarotti cantando NESSUM DORMA de la ópera póstuma Turandot

30 de Noviembre

Lope de Vega publica “Las Rimas Humanas y Divinas del Licenciado Tomé de Burguillos”.

Tejados de Madrid, diablo cojuelo, algarada de eunucos y rufianes, calle abajo del León a Francos, del corral a la noche Lope pasa, barraganas, blasfemias, embelecos, la ronda villanesca de los cómicos y las flores de Olmedo deshojadas. Cerremos los postigos, Sancho amigo, basta ya de comedias de la Corte que yo jamás veré representar las mías, mientras que a este bribón mudado a sacerdote el vulgo lo idolatra y lo festeja -¡es de Lope!-, y por culpa del lopesco Avellaneda cabalga fatigado Don Quijote tras el Carro de las Cortes de la Muerte. El mundo es un teatro, Sancho bueno, y también es un teatro la escritura, después de tantos años de trabajos sólo dispongo del viento en los molinos, de los odres vacíos y las almas gastadas por la pluma. Aquí tienes tu ínsula de sombras. ¿Dónde está la verdad y quién la finge? Habrás de saber, amigo Sancho, que trocaría harto contento mi Persiles y aun la gloria perpetua de Lepanto por una sola de sus rimas. ¡Pasa, Lope! Calle abajo del León a Francos, Fénix de los Ingenios, Monstruo de la Naturaleza.

3 de Diciembre

Se anuncia el descubrimiento del Poema de Gilgamesh.

[...]
quien ha visto el nadir [...]
piedra de lapislázuli en la cerviz del toro, légamo en las pezuñas unguladas, pisadas cuneiformes. Juncos, carrizos, espadañas, la huella de las bestias en la acequia cegada por el sol. El pozo, los pantanos, las marismas, las balsas del diluvio [...]
en Uruk, la bien cercada, el viento aúlla por el palacio de la luna, las murallas de Uruk son de piedra compacta, de cedro sus puertas. El búfalo celeste galopa desbocado por las azoteas de Uruk [...]
weapons of mass destruction [...]
larga es la sombra del rey en el umbral, su voz es el trueno de la estepa, su estatura se mide con los astros ¡Gilgamesh, rey de reyes! [...]
la lluvia lava el vientre de la hetaíra sagrada [...]
purificado [...]
Enkidú, los perros gruñen a tu paso, ¡qué hermosa era tu coraza de oro y cornalina! ¿A quién buscas en Uruk la de las siete puertas? ¿Dónde estás, Enkidú? […]
I weep for Adonais, he is dead [...]
en el nadir […]
oh weep for Adonais! [...]
lo que le sucedió a mi amigo ¿me habrá de suceder a mí? [...]
la angustia de la arcilla, el pozo, los pantanos, las acequias [...]
¡el mar de los sargazos! [...]
era el cardo o el alga, la inflorescencia de la vida sumergida [...]
lo que le sucedió a mi amigo me habrá de suceder a mí [...]
nel mezzo del cammin de nostra vita [...]
la fuente de la eterna juventud, Ponce de León en la Florida, una flecha, envenenada (según las crónicas) [...]
¡lo que le sucedió a mi amigo me habrá de suceder a mí! [...]
los chacales de Hubamba, la serpiente de Adán. La Muerte, la Muerte a las puertas de Uruk, la de las siete plazas [...]
son of man, I will show you fear in a handful of dust [...]
la rosa del desierto ¡Gilgamesh, rey de reyes! [...]
mortal (según las crónicas) [...]
domador de caballos […]
en el umbral del palacio de la Luna [...]

23 de Abril

Muerte de Cervantes.

Siempre hay una luz en esa casa, a todas horas don Miguel escribe, calle arriba de Francos al León, con la espuela ya puesta en el estribo y el cuerpo deformado por el agua. Pobre viejo. Me avisan sombras negras que no salga, pero Amor no me da tregua, calle arriba la noche me seduce con su fuego y yo no soy más que un comediante que ha saldado su talento en las corralas. Miro otra vez la luz estremecida, ¿qué tengo yo que mi amistad procuras? Te enfrentas a la muerte con la pluma como si fuera el yelmo de Mambrino y es tan heroico el mundo levantado en tu escritura que por cierto se confunde con la vida. ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras! ¿Cómo pude enviar a mis secuaces a encerrar a tu Quijote en la casa del Nuncio de Toledo? Toda mi vida es sólo un decorado, fracasé en Inglaterra con la Armada y apenas fui capaz de sostener a Cristo entre mis manos. Pero tú has conocido la cárcel y la pólvora gloriosa que mutila, la burla de la Corte, los destierros y el desprecio vergonzante de las mujeres de tu casa y aún eres amigo del perdón y de los hombres. Debiera golpear la aldaba de la puerta y ofrecer a su merced las buenas noches. Mañana, don Miguel, mañana mañanamos.

24 de Enero

Se publica el Viaje de Invierno (Winterreise) de Schubert

He roto el corazón sobre el piano y todavía no era primavera, la música respira entre las rosas cubiertas por la nieve del invierno que lloran sin consuelo por mi muerte. Ahora sé que el amor era un violín arañado por un arco de mercurio, mis alas mancilladas son la sombra de un ángel destruido. Mas no increpéis a la muerte, yo era un cisne y la he convocado con mi canto, su llanto de doncella me llamaba por las altas estancias de la noche. Acercaos, amigos, a mi lápida, camaradas de las más felices horas, escuchemos las dulces melodías que alientan bajo el manto de la escarcha. Las canciones más bellas siempre nacen de un dolor insondable y subterráneo. Recordadme dormido entre las rosas, cuando no era todavía primavera.

Escucha aquí DER LEEIRMANN (El Organillero, Winterreise n. 24)